Cuando existe un aumento de la base mamaria, asociado a un aumento del volumen y un aumento en la posición del complejo areola- pezón respecto de la clavícula, estamos ante un caso de hipertrofia mamaria.
La hipertrofia mamaria se trata mediante una reducción mamaria, cirugía que busca, por lo tanto, reducir al volumen mamario y reposicionar la mama eliminando los excedentes de tejido para lograr una mejor forma, volumen y posición.
Existen muchas técnicas que se pueden utilizar para realizar una reducción mamaria, siendo un cirujano plástico el especialista que tiene la formación necesaria para decidir cual es la técnica que mejor se acomoda a las características de cada paciente.
Esta cirugía se realiza bajo anestesia general y requiere una noche de hospitalización en la mayoría de los casos. El tiempo operatorio va desde las 2 a las 3 horas dependiendo del tamaño de las mamas que haya que reducir.
El postoperatorio, al igual que el resto de cirugías mamarias, consiste en realizar un reposo relativo, procurando evitar esfuerzos con las extremidades superiores durante las primeras dos semanas. También es necesario utilizar un sostén postoperatorio durante el primer mes postoperatorio y la realización de drenaje linfático.
¿La reducción mamaria afecta la lactancia?
Realizar una reducción mamaria implica remodelar la glándula mamaria y todas las técnicas tienen en común la modificación estructural de la glándula para lograr reducir la mama. Si bien es cierto, la producción de leche materna se mantiene tras una reducción mamaria, la capacidad para eliminar la leche por el pezón puede estar impedida.